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Impacto en la economía general

La economía global estaba creciendo fuertemente cuando azotó la crisis de las “subprime”. En el Reino Unido, la economía estaba próxima a la tendencia, la inflación estaba próxima al objetivo, el déficit público era relativamente bajo y el desempleo se mantenía bajo.

La economía estadounidense fue la primera en ralentizarse, pero la crisis se extendió rápidamente a otras economías avanzadas.  A mediados de 2008, muchas economías avanzadas estaban en recesión. Los mercados emergentes, mediante una combinación de comercio internacional boyante y precios elevados de las materias primas, parecían ser relativamente resistentes.

Sin embargo, los acontecimientos de septiembre de 2008 llevaron a un mayor colapso en la confianza. Esto ha redundado en caídas pronunciadas en el comercio, la producción y la inversión en todo el mundo. A medida que la actividad económica se ha ralentizado, ha aumentado el desempleo y ha bajado la inflación.

A lo largo del último año—debido a la complejidad y a las incertidumbres de la crisis global—las previsiones internacionales de crecimiento económico se han revisado continuamente a la baja. Los países no afectados inicialmente por los problemas de los mercados financieros se han visto golpeados por el impacto de la caída en la actividad de comercio internacional. Las recientes Perspectivas Económicas Mundiales del FMI correspondientes a 2009 prevén que la tasa de crecimiento económico mundial será la más baja desde la Segunda Guerra Mundial.

Los bancos continúan desvelando pérdidas adicionales a las que es necesario hacer frente con capital adicional. Sin embargo, el colapso en el valor bursátil del sector bancario hace cada vez más difícil recaudar dicho capital del sector privado. Por consiguiente, existe el riesgo de que, si no reciben ayuda, los bancos corten el crédito a las empresas y a las familias. El reto es limitar el impacto de estas presiones sobre la  economía en general.